9.8.08

¿KAFKA SE LA KASKA?

A Kafka le ha caído una buena cuando a un crítico británico se le ha ocurrido airear su presunta afición al material pornográfico. Por lo visto, el joven Franz era suscriptor de algunas revistas guarras que guardaba a buen recaudo en su habitación, y la crítica especializada anda revuelta ocupada en determinar las circunstancias del caso, que todos consideran determinantes para poder abordar la personalidad del artista. A saber, la polémica se centra en los siguientes puntos:

1. Si queda probado que Kafka era suscriptor de revistas porno ¿Lo hacía para disfrutar las ilustraciones o su interés, meramente literario, se centraba en la lectura?

2. ¿Escondía las revistas en algún lugar de su casa o las mantenía en el revistero del salón para lujurioso regocijo de las visitas?

3. Teniendo en cuenta la diversidad del material publicado en dichas revistas ¿Cuáles eran las preferencias del artista? ¿Prefería las felaciones de animales o las escandalosas ilustraciones de sexo entre chicas?

La verdad es que a mí nunca me ha gustado Kafka pero ¿Quién sabe? Quizá debería revisar su obra a la luz de los nuevos descubrimientos, abrir “La metamorfosis” (“El cambio”, que decía Borges) y empezar a pensar cuántas páginas había conseguido escribir antes de sentir la imperiosa necesidad de sacar las revistas del cajón para echarles un vistazo.

¿Con qué mano se la cascaba? Jamás podré comprender su escritura sin contar con ese dato.