24.8.08

FRESNO

El fresno se dice mágico (¿Qué árbol no?). Para lo romanos era un puente entre los mundos, entre la tierra de los muertos y la de los mortales; los celtas lo tenían también muy bien considerado, los druidas sentían aprecio por sus varas, de inconfesables poderes y secreto encantamiento. Para otros, los germanos, el fresno era el “árbol del mundo”, expresión que ofrece la medida de su importancia. Los nórdicos lo adoptaron también como árbol universal e Yggdrasil, un famoso fresno vikingo, crecía en el mismo centro de Asgard… Este Yggdrasil, más que un fresno era todo un ecosistema capaz de abarcar las carreras de varios ciervos entre sus ramas, abrigar entre sus raíces a un dragón, servir de pasadizo a los mensajes entre mundos que portaban las ardillas y albergar, en su copa, un águila fantástica entre cuyos ojos, imaginémoslo, anidaba un gavilán.

Pertenece al género Fraxinus, que viene de “Phraxo”, que significa “cerco”, porque los árboles de este género eran muy adecuados para la construcción de cercados. Su familia es la del olivo y, como las de éste, sus hojas son pequeñas lanzas, aunque aserrados los bordes y más regordetas que las de su pariente. Su madera quema bien, aunque un celta se hubiese guardado de arrancar una sola rama para su fogón bajo la supersticiosa amenaza de ver arder su casa entera.

Para mí son grandes desconocidos, porque mi tierra carece de ellos; tan sólo los disfruto en mis viajes, y los recuerdo en las veredas que corren junto al agua, entretejiendo los rayos de luz, desmochados a veces.

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Tinta, 16x24 cm.

Ismo, 2008

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2 comentarios:

Mita dijo...

jo, un fresno! crei que era un beso! a ver qué hago ahora con un fresno...!Mu bonita la historia
Besotes

ismo dijo...

Ya tienes un beso en la siguiente entrada. Puedes ponerlo debajo del fresno.