6.8.08

CIENCIA ENTROMETIDA

Él decía que la religión se entromete en la vida de las personas y yo le contesté que la ciencia también lo hace; hoy, por ejemplo, vivimos condicionados por el cambio climático de origen humano, la medicina dicta la forma en que debemos comportarnos,…

...practicamente todo puede ser manipulado, pero tus comentarios maximalistas me recuerdan a eso de que todos los políticos son iguales, o todas las mujeres o todos los conserjes, no llevan a ningún lado. ¿La ciencia? claro, pero la ciencia no es un sistema de manipulación, más bien lo contrario, porque es costatable, refutable y abierto, pero las religiones SÍ son , además de otras cosas, sistemas de manipulación de gentes y mentes. Y doy por concluido el debate contigo en este aspecto, francamente.

Yo creo, francamente, que mi interlocutor no sabe en qué mundo vive. Los políticos, evidentemente, son todos iguales hasta cierto punto, ya que todos se dedican a hacer política y eso constituye un nexo de unión. Naturalmente unos son rubios y otros morenos, unos maximalistas y otros minimalistas pero a todos les une la ilusión por organizarnos la vida y, por tanto, es tan adecuado resaltar sus semejanzas como sus diferencias.

La ciencia no es un sistema de manipulación y, sin embargo, manipula; la religión es un sistema de manipulación y, sin embargo, es también “otras cosas”. Así, ciencia y religión son curiosamente parecidas en su forma de actuar: ambas pretenden convencernos de algo y dictar la forma en que debemos comportarnos. Y ambas suelen recurrir a la política para hacer valer su autoridad, incluso al precio de su propia honestidad. Ah, y claro, ambas tienen la Verdad.

Comentaba el caso de un familiar al que durante años, en nombre de la Verdadera Ciencia, su médico le había prohibido el consumo de cacahuetes porque –se suponía- eran perjudiciales para sus problemas cardiovasculares; años de abstinencia después, la Medicina le dijo que se había levantado la prohibición, que los cacahuetes tenían, incluso, ciertas propiedades que podrían resultarle beneficiosas. Para mi familiar, que adoraba los frutos secos, aquello fue como si a un voyeur impenitente le hubiese ordenado un cura que no mirase a la mujer del vecino.

La cuestión que trato, sin embargo, sólo tiene sentido de un modo maximalista cuando hablamos de la existencia o inexistencia de Dios (que era el tema de la entrada de mi contrincante). El hecho de que se haya creado una institución en torno a la idea de la existencia de Dios –las Iglesias- tiene poco que ver con la propia existencia o inexistencia de ese Dios, del mismo modo que tiene poco que ver con la Ciencia el que nos vendan un cambio climático de origen humano o que ciertas drogas se consideren más adecuadas para el consumo que otras o que, en determinados casos, se pudiera imponer a un paciente una transfusión que salvase su vida. Pero si realmente hemos de juzgar la existencia o no de Dios por la religión y los actos de los fieles, deberíamos hacer otro tanto con la Ciencia y apreciar, quizá, que no es lo mismo lo constatable que lo impuesto y que la Verdad de la Ciencia se asienta por el mismo camino institucional, político, por el que lo hacen los Dioses (lo que comento porque a mi adversario siempre le ha parecido muy atinado observar que las Iglesias son una medida de los Dioses –aunque no sé si lo decía de forma maximalista o minimalista-). La ciencia podría ser un sistema abierto si no existiesen organizaciones científicas que monopolizan la verdad, que son reacias a los cambios y que extraen de esa verdad modelos de conducta que imponen a la ciudadanía, así que nadie podrá convencerme de que exista una Ciencia pura, inmaculada, ajena a los impulsos de dominación que exhibe la única Ciencia que yo conozco. Para mí, afirmar la existencia de esa Ciencia Inmaculada es, simplemente, cuestión de fe.

6 comentarios:

Mita dijo...

A mí toda esa discusión secular sobre ciencia y Dios, me parece no sé, una pérdida de tiempo.
Cómo dibujarías a Dios?
Besotes

ismo dijo...

A mí también, la verdad, pero la discusión había quedado a medias.

Más interesante es lo de dibujar a Dios. Creo que no lo he hecho nunca: una vez dibujé al Rey Crimson, que era bastante divino... entre divino y carnavalesco. También he dibujado a la Virgen en poses indecorosas (claramente obscenas, para qué negarlo)pero a Dios... no.

No tengo ni idea. Pero cuando paseo por el campo y veo rayos de sol colándose entre el cielo nublado, formando autopistas de luz, suelo decir "Mira, Dios". Es un Dios a lo Friedrich (Gaspar DAvid). No creo que pudiese dibujar otro Dios, pero todo es ponerse.

XuanRata dijo...

Como siempre que se habla del alcance de la ciencia, una cosa es la ciencia y otra el uso que se haga de ella. La ciencia es una forma de acercarse a la realidad, pero no la única, entre otras cosas por que ni siquiera está claro que es la realidad ni si hay una o más de una.
Lo que sí está bastante claro, al menos para mí, es que la ciencia en cuanto método de conocimiento tiene una ventaja insalvable frente a la religión: que es refutable.
Por otro lado, ciencia y religión operan sobre campos diferentes, y están muy guapas cada una en su lugar. Cuando pasan la frontera en uno u otro sentido, empiezan los problemas.

Un saludo y gracias por tus reflexiones.

ismo dijo...

Creo que estoy más conforme con lo que tú dices que con lo que digo yo... Por cierto ¿Qué decía yo?

malatesta dijo...

No existe la Ciencia inmaculada en la que no crees. La ciencia es cosa de hombres, y por lo tanto, tan volátil, cambiante e imperfecta como todo lo humano.
Por lo demás creo que xuanrata ya ha expresado perfectamente lo que yo iba a decir, así que a otra cosa, mariposa.

ismo dijo...

Hablaba irónicamente, yo no creo en ninguna Ciencia Inmaculada tal como lo das a entender... pero, desde luego, hay una Ciencia Inmaculada que emana de las instituciones científicas, que se dice perfecta y que se presenta como perfecta (aunque tenga que desdecirse unos años después), y que se impone como perfecta.

La ciencia auténtica sería refutable, la que emana de la comunidad científica raramente lo es.

A mi entender, la ciencia se caracteriza fundamentalmente por su método. Y no creo que ciencia y religión tengan siempre un objeto distinto: un científico explica el origen del mundo con referencia al big bang, un brujo de los aborígenes australianos hablaría del Gran Cocodrilo Gigante. Cada cual usa su método, y cada cual será refutable conforme al mismo método con el que se haya construido la teoría.